20 mar. 2016

De abierto a Movistar F1

Grandes o pequeños, después de trece temporadas guiados por una única voz a través de los circuitos de todo el mundo, un cambio se nota.

El relevo llegó a retrasarse un año cuando Antonio Lobato terminó haciéndose cargo desde Madrid de la última temporada de la Formula 1 en Antena 3.


Desde 2003, trece temporadas en abierto en tres canales diferentes, Telecinco, La Sexta y Antena 3, con los libres bailando entre los filiales de éste último, Nitro y Mega.


En las dos últimas temporadas Atresmedia y Movistar Plus han trabajado en paralelo hasta la extinción de los derechos en favor de la plataforma de pago.

Ver a Lobato twittear sobre su ausencia del gran circo le aportaba una dosis extra de melancolía al relevo.
Este año sí o sí, no quedaba más opción que rendirse al pago y cambiar de sintonía.

Josep Lluís Merlos es la nueva voz para todos los recién mudados, junto a él, Joan Villadelprat y Pedro De la Rosa completan el equipo de comentaristas.


El estilo es por supuesto no es igual. Lobato volcaba mucho más sus emociones en la retransmisión y aportaba una sensación extra de pasión que en muchos momentos de carrera, hora y media larga, era vital para no dormirse.


Josep Lluís tiene escuela y mucha experiencia. No le escucharemos casi ninguna expresión coloquial. Se muestra técnico y atento al dato, a veces incluso demasiado.


Una de las características de Lobato era la atención a la imagen, un trompo que tan solo se veía en la esquina izquierda del plano, una nube de humo que hacía pensar que alguien se había pasado de frenada, o simplemente un adelantamiento. Josep Lluís en cambio no crea la misma expectación en ciertos detalles que ya ve el espectador y aporta tiempos, parciales y lanza preguntas técnicas a sus contertulios para que completen el discurso.


¿Mejor o peor?, diferente. A priori hace pensar que perdemos en emoción, reflexionando un poco puede que sea una forma de dar importancia al espectador. A lo mejor no es necesario destacarlo todo. No me decido.


Pedro, una voz familiar

La mudanza de casa se hace más amena si ya conocemos algo en el nuevo destino. En este papel entra Pedro Martínez De la Rosa. La "transición dulce" personificada en su persona. Se agradece una voz familiar que hace que todo no sea nuevo. Didáctico, agradable y sencillo. Sus aportaciones, como siempre, insuperables.

La ventanita

Si había algo importante que todo buen aficionado sabía, en la etapa de F1 en abierto, era no perder de vista la carrera cuando ésta estaba en ventana de publicidad. Probablemente gran parte de los mejores adelantamientos, lances y momentos más importantes del Gran Premio siempre han coincidido con la carrera minimizada. No hay publi, solo contados spots previos a alguna de las sesiones. Pagamos por verlo, pero la paz y tranquilidad de no tener el estrés publicitario no tiene precio.

Canutazos a medias

Lamentablemente el abandono de Alonso, rememorando la temporada pasada, nos permitió ver la cobertura en un final de carrera anticipado de uno de los nuestros. Sin embargo, el canutazo desde "el corralito" se quedó en tan solo una primera reacción, la primera pregunta, y vuelta a la carrera. Quizás no sea adecuado "mutear" la carrera durante cinco minutos de reacciones de un solo piloto, pero al menos siendo "de casa" y después de un accidente como el de hoy, el cuerpo pedía toda la entrevista como se hacía en Antena 3.

Ecos. Escucho voces, y no las escucho
Las retransmisiones se llevan a cabo de cara a la cámara con tres enviados especiales, Noemí de Miguel, Albert Fábrega y Silvia Moreno, y el equipo de narración junto a Iñaki Cano desde plató en Madrid.

El plató pide a gritos unas cortinas o cualquier otro elemento que tape el eco. Un plató decente y bien acabado da la sensación de cuarto de estar  tan solo forrado de bonito. Las voces de los contertulios retumban cutremente y parece que están allí abandonados.
Hay una mesa de mezclas en mal estado, o líneas cruzadas o algo mal. Voces que se dejan de escuchar como en la presentación de la carrera, que comenzó con un Josep Lluís que parecía realmente que estaba en Australia de lo poco que se le escuchaba hasta que la regleta subió.

Se cuelan técnicos hablando con los contertulios. En la jornada del sábado escuchábamos un "Pedro enciéndete el micro, enciéndete el micro" mientras nuevamente no oíamos a De la Rosa. Problemas normales de inicio de temporada pero que sorprenden después de dos años de retransmisiones.

Decir que el plató se llegaba a entender en el caso de Lobato, fue la condición de la prorroga después de doce años de servicio. En este caso no parece acertado. Es seguro que facilitará el trabajo, pero de cara al espectador, tener al mensajero en el lugar dónde ocurre el mensaje a mí entender es lo más acertado. Económicamente no, obviamente. 

Un envoltorio bien cuidado para ofrecer en condiciones el caramelo
El trato que permite dar al abonado, en lugar de al espectador de televisión en abierto, es infinitamente mejor. Sin prisas, sin perdernos nada, y con calidad.

Tener la oportunidad de ver la celebración de Rosberg asomándose a la pista desde una cámara personalizada en el circuito es solo un detalle que ya aporta algo diferente a lo que se tenía. Bandera, podio y "¡Adiós, adiós!", era la rutina.

El post de "El club de la Formula 1" es el complemento perfecto al previo y a las sesiones. No solo como tertulia, sino aportando contenidos interesantes y reacciones desde el circuito. Los resúmenes de la carrera en narraciones y mensajes de radio son una maravilla, al igual que colas, como la del accidente de Brundle en Melbourne similar al de Fernando Alonso.

Aunque las cosas del directo, valga el tópico, a veces juegan malas pasadas. En esta ocasión a Pedro y sus "trazas". El análisis gráfico de la trayectoria por posiciones de Rosberg y Hamilton durante la carrera se convirtió en un par de líneas con la silueta de algún tipo de montaña transalpina que obligó al ex piloto a abandonar el intento por el fallo en el grafismo. "El profesor chiflado", como parecen haberle apodado sus compañeros de mesa, se acordó de "sus aprendices" en la redacción.

Ante todo naturalidad y buen humor, un ambiente agradable que con unas pinceladas y pequeños retoques pueden convertirse en una respetable y prometedora nueva era de la F1 en televisión en España. Ahora solo toca abonarse y que duré mucho tiempo.



*A la espera de la cobertura de Teledeporte.

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