12 jun. 2014

El fútbol jugando a la ruleta rusa

Seamos conscientes de lo que hay. Desde casa, sentados en el sofá, con una buena pizza, y si hay suerte cerveza, los amigos, la tele más grande que el salón, y la cuenta del banco con suficiente dinero para comer. Así veremos el mundial la mayoría de españoles, de europeos y algunos cuantos más.

En nuestros hogares aterrizaran las grandes superproducciones realizadas expresamente para hacernos sentir participes de una gran acontecimiento como la Copa del Mundo. Todo será color, pasión e incluso alegría. 

Foto vía: @IvanGilMerino
"La fiesta del fútbol, en el país del fútbol", dicen algunos. Si, es el país del fútbol, pero también es el país del hambre, de la miseria, de las desigualdades, de las subidas de impuestos y reducción de servicios públicos para costear un torneo que debía ser financiado de forma privada y finalmente se ha costeado de forma pública.

El dinero que no tenían los brasileños ha sido invertido en este maravilloso espectáculo en que se convierte un Mundial. Que no suene hipócrita, yo seré el primero que esta noche a las 22:00 me siente en mi sofá con amigos y veré el partido de Brasil contra Croacia. Y me he levantado igual de ilusionado porque hoy comenzaba un mes lleno del mejor fútbol. Pero una cosa no quita a la otra. Tenemos que ser conscientes y consecuentes.

No puede ser, el daño ya está hecho y de poco vale quejarse y patalear. Igual que escribir este texto. Pero lo que si vale es reflexionar sobre ello para no volver a cometer los mismos errores. Aunque esa es una tarea para la que el hombre parece no estar aun preparado.

Dentro de cuatro años se avecina el Mundial de Rusia, y dentro de ocho el de Qatar. Qatar, menudo déjà vu nos vamos a llevar. Solo para la construcción de los estadios ya han muerto más de 1300 personas. Estadios de fútbol. No ha sido por evitar el fin de la raza humana o alguna heroicidad que ni siquiera podría justificar esa masacre. Ha sido por el fútbol, y eso es una lacra y una forma de actuar que simplemente no está bien.

En la vida hay prioridades básicas, como derechos fundamentales. Lo primero es poder comer, sin comer nos morimos. Lo siguiente es tener un hogar, o una casa, porque a la intemperie lo más probable es que muramos también. Y lo tercero, y cada vez más difícil, es tener un trabajo con un sueldo que nos permita mantener las dos anteriores. Si todo un pueblo no cuenta con estas tres cosas básicas para sobrevivir, como demonios nos podemos atrever a hipotecar su presente y futuro por un simple juego, un deporte. No quisiera compararlo, pero aunque no sea tan impactante e instantáneo, se está jugando a la ruleta rusa con esas personas. Y lo peor es que las posibilidades de que la cosa salga mal son mayores.

Algo está fallando, y seguramente ni hoy ni mañana encontremos la solución. Pero cuando veáis un partido de fútbol, dedicarle al menos los quince minutos del descanso a pensar en todo lo que se ha sacrificado para estemos viendo a tíos en pantalón corto en el césped de Brasil.

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