11 may. 2014

El 'fan' de la Formula 1

El deporte es de todos, al menos debería. Los grandes mitos que adoramos, admiramos y vanagloriamos no son sino producto de la misma idolatría de cada uno de los fans. Aparece por una esquina Fernando Alonso o Rafa Nadal y todo se convierte en carreras, gritos y tensión. Nervios por verlos, por hacerse una foto con ellos e incluso intentar conseguir su garabato en un trozo de papel. Personas como cualquiera otra pero que han sido aupadas entre todos a un pedestal en el que seguro que ni a ellos les gusta estar, por muy cómodo y ventajosamente económico que sea.

Salen por la televisión, ese gran invento, y son catapultados de manera inmediata sobre la sociedad como especímenes únicos y sorprendentemente raros a los que hay que demostrar devoción. No es nada nuevo lo que cuento, pero la constatación del hecho no hace menos escandalosa la situación. Vivimos en un mundo de personajes, buenos y malos, pero que están rellenos de carne y hueso, como tú que lees y como cualquiera. La masificación hacía las personas o incluso los deportes en concreto hace que se pierda la naturalidad y la normalidad de las cosas de mala manera. Parece ser un 'gen' que nos van implantando o configurando desde pequeños, así terminamos estando totalmente robotizados de mayores.

Un deporte tan bonito aparentemente como la Formula 1 esconde en su interior unos entresijos sombríos y escabrosos que están muy bien tapados con sponsors de mil colores de cara al público. Los deportistas, en este caso pilotos, llegan a parecer caballos de carreras que únicamente se dedican a pisar el acelerador, y el freno, y a hablar lo justo y necesario ante los medios, los medios que pagan. La deshumanización que llega alcanzar algo tan simple como una carrera, en la que gana el que llega primero, es una verdad triste de conocer. Buen momento es este para recordar esa frase de que "los tontos viven más felices", porque los pobres no son conscientes de lo que ocurre. Aquí pasa igual (que nadie se autoproclame tonto, ni mucho menos). Solo queda el consuelo de tragar y seguir como un mero fan disfrutando de la fantasía por televisión, al menos con tus amigos o tu familia te servirá para disfrutar un rato aunque no sepas lo que realmente hay detrás de la pantalla. 

Viva la Formula 1, viva el fan.

No hay comentarios :