30 ene. 2014

DE LA V A LA E DE VALVERDE: DEL CAMBIO A LA ILUSIÓN

No es el mismo. ¿Qué ha tenido que hacer? ¿Qué tecla tuvo que tocar? El Athletic de Bilbao parece otro. Parece cambiado. Tocado por alguna mano diestra y cuidadosa. Una mano como la de un padre que te ayuda a levantarte del suelo tras caerte. Esa mano es la de Ernesto Valverde.
Foto vía Deportesonline.com
Este jueves pudimos ver a un Athletic que no se parece en nada al que cayó por dos goles en el Calderón en noviembre. Si es cierto que la diferencia es solo de un gol abajo en el marcador, pero las sensaciones son completamente diferentes. El partido estuvo marcado por la presión en la salida de balón de los vascos, por el dominio de la pelota y la autoridad sobre el campo. Retroalimentada por el Atlético en todo momento, por supuesto, que también estaba en el verde.
Si es cierto que aún hay algunas carencias, como es la pausa, pensar la jugada, precisar siempre el pase o tocarla mejor. El Athletic peca de bravío, de garra, llamadlo cómo queráis, pero se le va la fuerza por los pies, y eso para ganar un título no puede ser. Una defensa compacta, mezclando la veteranía de Gurpegui con la picardía y frescura de Laporte o San José. Un centro del campo arrollador con Mikel Rico, reivindicándose con goles ante el dinero invertido por Beñat, y los Muniain y Ander Herrera recuperados. Y por último, y puede que lo más preocupante, aquí sí: una delantera que no la huele. Aunque para solventarlo Ibai, Rico o San José se visten de nueves para menear la red de la portería.
 
Ernesto Valverde: Espero la ayuda de todos, que miremos todos hacia delante.
 
La temporada que cerraba el periplo “locuelo” de Bielsa lo hacía de forma triste y sin el habitual espíritu del león. El adiós a San Mamés hacía recorrer un escalofrío por la espalda de los athleticzales al recordar tiempos pasados gloriosos. Durante nueve meses el Athletic no había sido más que un efímero reflejo de lo que fue. Sin Copas, sin Europa y sin alma. Después de perder dos oportunidades y a dos grandes jugadores (Llorente y Javi Martínez), si había algo que podía recuperar el espíritu era un hombre de la casa.
V de variante
Variante por todos lados. En la mentalidad, en las motivaciones y los objetivos. Una de las más importantes y clave de este Athletic de Valverde está en el banco. Tan complicado y a la vez tan idílico sitio donde buscar la solución. En definitiva el complemento perfecto que puede arreglar una lesión o una fatiga… o el partido. Y no solo un partido, sino el rendimiento de todo un año. Es ahí también donde el bueno de Ernesto parece no estar perdiendo el rumbo, cuidando las piezas de su ajedrez en esta su estratega partida.
E de eficiente
Pocas fueron las ocasiones en las que el “Hormiga” Valverde, el extremeño, no acertó en el chance, y eso en los puntos y el resultado final se nota. Victorias, empates y pases de ronda. Ese es el bagaje positivo que va dejando el fresco míster del Athletic que se encuentra ante dos de los retos más grandes a los que puede aspirar el respetable del norte: la Champions y la Copa. De copas van servidos en depresiones, y por eso hay ganas. Y seguro que en el Nuevo San Mamés está deseando resonar la música de la Champions .
Ya toca
Desde “el peque” más ingenuo que va al partido, pasando por el veterano, y hasta el ya no tan joven que les escribe, saben que el Athletic se lo merece. Sí, se lo va mereciendo ya. Claro que la reacción puede ser: “Bueno, se lo merecen todos”. Lícito y lógico, pero Bilbao es diferente.
Bilbao tiene algo en la gente, tiene algo en el aire, en las orillas de la ría, en sus calles, en sus bares. Una mezcla de ilusión, tradición, pasión. Algo que parece empujar al equipo aun no habiendo partido. Que hincha el Nuevo San Mamés y a la vez recrea la silueta del antiguo. Porque en este gran mundo machacado por grandes potencias y cifras, el Athletic parece ser algo diferente. Un “algo” dónde el tiempo por detalles parece haberse detenido. Y si se ha detenido, ¿por qué no disfrutarlo?
Desde el asiento escarlata, olvidando la calima que cala el pantalón y con el cuerpo lanzado hacía el cielo en éxtasis de gol. Así se siente y así se quiere sentir el fútbol en Bilbao.

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