7 mar. 2012

"Arbitro, ¿Y tú de qué lado estás?"

Cuando el "trencilla" galopa raudo por la banda, al compas de los jugadores, pita con seriedad, su silbato de metal. Todo gritos, todo aplausos, pero nadie acepta, nadie hace caso.

Permitirme comenzar con estos breves versos, que Manolo Pérez, mito de la radio en Extremadura, me ha inspirado hoy en su visita a nuestra facultad.

Los árbitros... buenos, malos, acertados, funestos, de todo. Hay tantos adjetivos con los que los describimos, y los describen la prensa y los medios de comunicación.

En el fútbol hay tres partes: un equipo, otro equipo, y el que pone orden para que se cumplan las normas, y no se maten unos a otros. ESE, es el árbitro. Un profesional que está destinado a que las normas que rigen el fútbol, o cualquier otro deporte, se cumplan.

Podemos entrar en detalle, de si nuestros árbitros son mejores, si pitan más, menos, si sacan más o menos tarjetas, eso es a parte, mejorable o no. Y discutible y criticable.

Pero lo que no se puede hacer, es ir contra de ese grupo de colegiados, como única razón de la derrota de un equipo.

Si un equipo marca más goles que el otro, gana el partido. Si necesita que el árbitro no le pite dos fuera de juego, o no le anule un gol, es que algo no ha hecho bien desde el principio.

Si bien es cierto, que en ocasiones perjudican inevitablemente, ya que el margen es escaso. Pero no podemos pedir eso a personas, que recordemos que son como nosotros pero vestidos de colores chillones (amarillo, rojo, verde, azul) o a veces de negro (como si de luto se tratase). Personas, igual que el que va vestido de rayas blanquiazules, que el que va de azulgrana, o el aficionado que esta en la grada.

Personas, y personas que se pueden confundir igual que usted, e igual que yoPor eso, hay que respetarles, y hay que respetar su trabajo, como se respeta el de cada persona.

Sabemos que su función es no equivocarse, y para ello trabajan y se esfuerzan. Nadie hace mal su trabajo a posta.

No creo en tramas, ni mafias, ni maquinaciones. Creo en el trabajo bien hecho, y en las personas. En el mundo hay de todo claro está. Personas mejores, y personas menos mejores, y no podemos evitar encontrárnoslas a lo largo del camino. Ya sean en forma de arbitro en medio de un partido, de celador en un hospital, o de compañeros en tu trabajo.

Personas, eso es lo que son, y como tal, yo personalmente pido respeto. Pues será la mejor forma de que como personas, estén tranquilos, y hagan lo mejor posible su labor. Pues, ¿no trabajamos todos mejor, sin que nadie nos agobie?

Si a nosotros nos agobia nuestro jefe o nuestros profesores, imagínense medio país. Venga, que podemos hacerlo, un saludo.


Pedro Almendro

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